martes, 16 de febrero de 2010

La Partida - Reencuentro

Stop!!! Las entradas de este blog estan puestas de las antigua a la mas nueva... asi que el comienzo de esta historia es el siguiente:
Comienzo de la historia("Perdida")
Y de ahi en mas... sigan el orden hasta la mas reciente, que es el ultimo capitulo


Capitulo Previo

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Me gustaría partir en la noche... dormirme definitivamente, hasta que llegara el momento.
Pero no, escucho el zumbido de la pantalla que está a mi lado. Está avisando que mi corazón dejó de latir. Y es pleno día... Las dos de la tarde. En fin...Al menos, nadie va a despertarse de su sueño, con la mala noticia...
De repente, mi habitación se llena de gente con guardapolvos... Hacen todo lo humanamente posible, pero nada queda ya.
Lo primero que hago al separarme de mi cuerpo, es irme al lado del médico jefe, que estuvo todo este tiempo pendiente de mí. Sé que no me escucha, pero igual le agradezco todo lo que hizo y que no se aflija, que me voy porque me llegó la hora, no porque el no dio todo de sí.
Luego, lo acompaño mientras va a buscar a mis padres. Los abrazo, aunque sé que no me perciben. Lo mismo con mis hermanos. Les digo que los amo, que gracias por todo y que me disculpen, por no haber sido todo lo buena que podría haber sido.
por un guiño del Señor, ahora sí puedo llorar. Son lágrimas invisibles. Y con cada una, se me va escurriendo el dolor...
Pensé que me iba a desesperar cuando mi cuerpo dijera basta, pero no... Siento mucha paz, porque sé que la peleé y di todo de mí.

Unos momentos después, ya están casi todos mis seres queridos en mi casa.
Los saludo y les repito a todos que voy a estar cuidándolos. Les pido que recen por mí, para que me vaya a un lugar mejor y que, cuando les toque, nos podamos volver a encontrar.
No me escuchan...pero quiero pensar que sus almas lo perciben y de alguna manera, van a hacer lo que les pido.

No lloren...Piensen que ya estoy mejor, que ya no sufro. Quédense con lo bueno, que no se pierde. No me olviden...

Luego, cuando no me queda más nadie, siento que me tocan el hombro.
Es él... quien fuera el amor de mi vida.

-Así que ahí estabas...-le dije, con una sonrisa.
-Me apuraron... Disculpa. Pero aquí estoy. Me pidieron que venga a buscarte... ¿Nos vamos?

Tomo su mano y lo sigo. Quería escucharlo decirlo... pero... Ya no hace falta y creo que siempre lo supe. Además, ni la muerte separará nuestras almas.

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bueno... espero que les haya gustado =)
confieso que esta es la primera historia que termino.... Siempre las empiezo y me quedan por la mitad jaja
Asi que bueno... espero no haber decepcionado a nadie y que lo hayan disfrutado

Más adelante, publicaré más historias... Los mantengo al tanto.

Cruda realidad

Comienzo de la historia

Capítulo Previo

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Mamá por fin accedió a traer a mis hermanos. Los veo, aunque no lo saben.
Mi hermano no llora, pero tiene el rostro endurecido. Está tratando de ser fuerte. Me mira fijamente, en silencio.
Mi hermanita llora por ambos. Se acerca y me da un beso en la cabeza, en uno de los pocos huequitos libres que quedan. Me susurra un "Te quiero, no te vayas". Ay, si tuviera lágrimas, lloraría más que ella.
Sólo se quedan cinco minutos. La enfermera los viene a buscar. Mi alma los sigue hasta la puerta y se los queda mirando, hasta que se pierden en un recodo del pasillo.
Al rato, llega un sacerdote, que me hace la extrema unción. En este momento, pierdo todas las esperanzas...
No, mejor dicho, me resigno. Mi tiempo aquí se está acabando. De mí, sólo quedarán recuerdos. Confío en que los buenos sean muchos más que los malos. No voy a lamentarme por lo que hice mal, ni por lo que no hice... ¿Para qué? Por mucho que me arrepienta, ya está. No puedo hacer nada...
Sólo me queda velar por ellos, desde donde sea que yo esté cuando parta de esta vida.

Sólo me queda algo pendiente... Alguien que nunca apareció. Luego de mi familia, la persona más importante para mí... No me entra la cabeza que no haya venido a verme.

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Capítulo Siguiente

Haciendo memoria

El comienzo de la historia

Capitulo Previo

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¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué hago aquí?
Trato de recordar, pero no puedo... En serio, mi último recuerdo fuera de este lugar se me escapa...

Tengo tantas cosas encima mío que es poco lo que se ve de mi cuerpo. Tengo vendas con sangre seca en el pecho. ¿Qué habrá pasado?
¿Un accidente de autos? Yo no manejo, pero viajo con mucha gente que sí lo hace... Pero no conozco a ningún imprudente
¿Una caída? Tengo escaleras en casa...Pude haberme resbalado... Aunque, no...Estas heridas no son de una simple caída.
A ver... Quizás quisieron robarme, o algo peor. ¿Me habrán atacado?

La cabeza me duele... A veces, desearía que mi cuerpo me diera tregua un momento, para pensar con más claridad.

Mentalmente, "cierro los ojos"... Es decir, dejo de prestarle atención a mi entorno. Hago mi mayor esfuerzo y hago oídos sordos a las quejas de mi cerebro. Mi pulso se acelera un poco, lo cual hace que la enfermera levante la vista un instante.

Me transporto... Parece que por fín lo logré....

Estoy en la calle. Son las cuatro de la tarde. Camino por calles un poco rotas. La vereda me hace tropezar por momentos. Igual, apenas me doy cuenta, porque estoy acostumbrada. estoy hablando con alguien, riéndome. Su rostro se me pierde... No lo recuerdo. Presto atención a la voz. Un hombre, bah, un chico de mi edad... Sé que lo conozco, pero hay algo que me impide identificarlo... es como si viera borroso y lo escuchara lejos, como para no entender que me dice. Definitivamente, hablábamos de cualquier cosa sin importancia, y mi memoria no lo registró siquiera...
Llegamos a una esquina, se escuchan estruendos... ¿Qué pasa?
Cruzamos la calle. El fogonazo se escuchó cerca. Miro hacia donde lo escuché. Mi compañero también. Corremos para ponernos a cubierto.
Otro disparo. Una caída... No soy yo, sino mi amigo. No llegó a guarecerse. Me doy vuelta y sigo sin ver su rostro. Está tirado en la vereda, con un charco de sangre debajo suyo, que se hace cada vez más grande.
Me imagino que debe ser alguien muy importante para mí. Tan importante, que borré el recuerdo de su muerte, para no sufrir. Sin embargo, ¡debo recordarlo! ¿Quién se fue antes que yo?
Alguien se acerca corriendo hacia mí... Pero no me doy cuenta, hasta que me agarra del pelo y me pone un arma en la cabeza.
Más disparos.
Siento uno en el pecho. El hombre me había agarrado tan rápido para que sea su escudo, que el policía que lo venía persiguiendo se dio cuenta de mi presencia luego de disparar.
Otro más, otro policía, que tampoco me habrá visto bien.
Mi captor me tira al suelo. Ya no le sirvo.
Y ahí quedo... a pocos metros de ese chico. También me desangro, pero aún respiro. No logro moverme y mi vista se nubla rápidamente.
Gracias a Dios, la ambulancia llega a tiempo, para que no me vaya tan pronto. Escucho mil voces, entre médicos, policías y curiosos. Un instante de lucidez me deja ver que tapan la cabeza del joven que iba conmigo. Pero no siento dolor, ni nada... No puedo ni pensar.

Busco más recuerdos. Nada de nada...
Lo siguiente es lo que relate antes.
Al menos, sé qué pasó. Qué desgracia... ¿Nosotros que teníamos que ver? Sólo pasábamos por ahí.

Seguro que ese hombre ni siquiera está preso. Ahora debe estar cómodamente sentado en un sillón raído en su casa, mirando un canal de aire, con una cerveza en la mano. O quizás, en algún bar de mala muerte, gastando sus pocos centavos en alcohol. Seguro que no tiene pensamientos que vayan más allá de sus planes para los próximos cinco minutos.

Seguro que ese policía que me disparó debe estar carcomido por la culpa. Debe estar en su oficina, tratando de poner orden a lo ocurrido, presionado por su jefe, repudiado por los periodistas y tratando de hacer algo por los familiares. O quizás, esté ahogándose en algún vicio para no pensar... sabe que no puede enmendar su error... Ni siquiera capturando a aquel criminal va a devolverle la vida a mi amigo, ni me va a sacar a mí del hospital...

Uno piensa siempre en la muerte por enfermedad o por algún accidente trágico... Al menos, yo... Le temía más al cáncer que a la inseguridad de mi país... Ni se me había cruzado por la cabeza que todo eso que veía en televisión podía pasarme a mí.

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Capitulo siguiente

Mamá, ni se te ocurra

Comienzo de la historia

Capítulo anterior

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Extraño a mi familia...
Sólo papá y mamá han traspasado la puerta de mi habitación. Cabizbajos, lógicamente tristes. Hay muchas cosas que me hubiese gustado que sepan... ¿Cuándo fue la última vez que les dije un "te quiero"? ¿Cuándo, la última vez que los abracé?
Hacía mucho que no peleábamos y estaba todo más que bien... y estoy muy agradecida de los padres que tuve.
Pero quizás, el remordimiento que tengo no es por lo que hice... Sino, por lo que dejé de hacer. La fuerza de la costumbre... Lo cotidiano hace que uno se olvide de esos detalles.

Dije que extraño a mi familia... A mis hermanos, sobretodo.

Extraño al mayor... Que de chicos, me hizo la vida imposible, convirtiendo en autoridad los tres años que me llevaba. Que, si alguien me hacía llorar, me defendía a muerte. Que, si necesitaba consejo, me lo daba. O al menos, me escuchaba... Aquel que fue mi pañuelo cuando sufría por amor, o por amistades que terminaban. El que me decía: "¿Ese bicho te gusta?", pero que igual me apoyaba.

Extraño a la pequeña... Que llegó atrasada, once años después que yo nací. Extraño a esa princesita hermosa, que era la luz de la casa. Que siempre me hacía preguntas acerca de todo, y que me hacía ver el mundo a través de sus ojitos llenos de inocencia. Aquella que me hacía reír hasta las lágrimas, sin importar lo mal que yo estuviera.

¿Cómo se lo van a explicar? Si yo me voy... ¿Qué van a hacer?¿Cómo la van a consolar? A sus diez años, semejante golpe...
Y ya debe estar sufriendo igualmente... Pero con la esperanza de que su hermana va a regresar pronto, para acompañarla mientras mira la tele.

¿¿Qué estoy diciendo?? ¿Quién dijo que me voy a ir? ¿Qué estoy pensando? ¿Y mi espíritu luchador dónde se fue?

No, no... ¡El mundo tendrá que soportar mi presencia por muchos años más! me voy a levantar de esta cama y...

¡AY! Otra vez... Mi cuerpo cada tanto me recuerda que todavía estoy entre los vivos. Es como una contradicción: por un lado, me alegro, porque me quedan esperanzas; y, por otro, ¡Cómo duele!

Me vinieron a ver mis padres... apenas cruzaron la puerta, los escuché discutir. Él quiere que mis hermanos se despidan de mí, ya que no se sabe cuánto tiempo me quede. Ella, no. Dice que prefiere que me recuerden en mis mejores momentos, cuando podía caminar entre ellos y no tenía ningún cablecito colgando de mí. Que ya no quedaba ni la sombra de mí (y se quebró, y tuvo que parar).
Mamá, no me pienso ir hasta que no vea a mis hermanos. Ni se te ocurra privarme de eso. Quiero que los traigas, quiero verlos una vez más. Por favor, es lo último.

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Capítulo Siguiente

Quiero escucharte decir "te amo"

Comienzo de la historia

Capítulo Previo

Que lo disfruten =)

Agradezco comentarios

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Quiero volver al templo de mi alma, a mi maltrecho pero querido cuerpo…No puedo dejarlo vacío. Todavía no es tiempo.

Así que estoy en cama…Peleando por cada soplo de vida. Seré fuerte. No me quiero ir. No me llames todavía, Señor.

Vienen a visitarme mis amigos. Ese pequeñito grupo que ha estado siempre a mi lado. Los dejan pasar de a dos. Lloran, toman mi mano, me dicen que me quieren. Me ruegan que pelee, que no me vaya. Un par se limitaron a mirarme dolidos, sin decir ni hacer nada. Entiendo… El shock es demasiado grande.

Me falta uno, aquel que fue más que amigo. ¿Dónde estará? Justo él… no puede faltarme. Lo nuestro fue un “casi…”, no puedo irme sin decirle que lo amo. No puedo irme sin escucharlo a él decírmelo. ¿Dónde estás, que te quiero ver? Mi vida… ¿por qué nos dejamos estar? ¿Por qué no fuimos francos, en cuanto nos dimos cuenta de lo que sentíamos?

De repente, siento que perdí el tiempo…

Vamos, cuerpito mío…Mejórate….¡¡Vamos, que tenemos mucho por hacer!!

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Capítulo Siguiente

Abrir los ojos

Para leer este capítulo, tenés que leer la entrada anterior...
El comienzo de la historia
se agradecen comentarios =)

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De repente, el mundo es luminoso. ¡Por fin, mis ojos se abrieron! Aunque no lo sentí... de hecho, no siento nada. El piso no está frío, ni resbaloso, ni se pega a la planta de mis pies. El aire no es ni frío, ni caliente. No percibo olores, pero sí sonidos.
Estoy en una habitación llena de objetos extraños. La sala de un hospital. Parece una unidad de terapia intensiva. Sólo hay una enfermera, que revisa el historial del paciente. Escucho levemente ruidos en el exterior. Hay cierta claridad, supongo que estará amaneciendo.

Me siento muy liviana... Hacía mucho que no me sentía tan bien. Quiero salir por la puerta, pero algo me lo impide. Es como si quisiera, pero algo me retuviera, rogándome que no me vaya.
Me doy vuelta y por primera vez reparo en el ser humano que está luchando por su vida. De nuevo, dudo... ¿Estaré soñando?

No quiero acercarme a esa cama... No quiero acercarme a esa persona que está cubierta de cables y tubos, conectada a mil aparatos, respirando con dificultad, con un pulso tan débil.
No quiero... es demasiado fuerte....

¿Qué clase de broma es esta? ¿Por qué me estoy mirando a mí misma, si aquí no hay espejos? ¿Por qué estoy así? ¿Qué hago fuera de mí?

Ahhhhh ¡Quiero gritar, pero no tengo voz! ¡Quiero llorar, pero se han secado mis lágrimas! ¡Quiero arrancarme todas esas cosas que invaden mi cuerpo, pero mis manos traspasan todo y no agarran nada!
¡Mamá!¡Papá!¡Alguien que me despierte, por el amor de Dios!

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Perdida

¿Dónde estoy?
Me siento soñar, pero no recuerdo cuándo fue que me dormí, ni dónde. Parece ese momento en el que uno es consciente de que la realidad no es la que se piensa que se está viviendo, sino aquella que veremos cuando abramos los ojos.
Estoy confundida. Siento que mis ojos se mueven bajo mis párpados adormilados. Los quiero abrir, pues no tengo ganas de seguir durmiendo. Me siento pesada y atontada.
Qué extraño...Nunca me había costado tanto abrirlos. ¿Cuánto tiempo habré dormido? La luz blanca se trasluce bajo la piel. Es tan brillante que creo que me lastimará los ojos cuando los abra. Pero, lastime o no, los quiero abrir... ¿Qué pasa? No me responden...
Voy a llevarme la mano a la cara y luego me voy a desperezar... Sí... Eh... ¿No? ¿Mi mano tampoco se mueve? ¿Y los dedos de mis pies... tampoco?
Me estoy asustando... los latidos acelerados de mi corazón, los siento. Al menos, sé que aquí sigo.
Escucho voces desconocidas. Dicen cosas que no entiendo... Se escuchan lejos... ¿Quiénes serán?
De repente, un llanto desgarrador. ¡Hey, pero si es mi madre!
¡¿Qué pasó?!
Me invaden las ganas de ir con ella, preguntarle qué le pasa, tenderle mi mano, abrazarla. ¡Maldición! ¡¡Ni siquiera puedo abrir los ojos!!
¡Mamá! Sacúdeme, despiértame, mamá... Te lo ruego, no llores.
Escucho a papá también... Le está preguntando algo al hombre que escuché antes.
-¿Nada se puede hacer?
-Nada, señor, lo siento mucho. Hemos hecho todo lo que estaba a nuestro alcance. está en manos de Dios.

Jajajaja... No, debo estar soñando... Porque tengo la certeza de quién están hablando y es imposible... Jajaja... vamos, despiértenme, así me río con ustedes... Ja ja... ja... ¿Por qué nadie me despierta?

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